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Posts etiquetados ‘narración no lineal’

     

         Indudablemente las obras que se caracterizan por su estructura laberíntica y la gran cantidad de preguntas que dejan sin respuesta, muchas veces resultan desesperantes o frustrantes. No obstante, es difícil negar que, al mismo tiempo, seducen con una fuerza incomprensible. Creo que Los detectives salvajes de Roberto Bolaño son un buen ejemplo de novela cuya forma sorprende, desorienta, pero a la vez atrae y fascina. De la misma manera, también en el cine se busca ruptura respecto a las creaciones clásicas, lo que puede observarse, entre otras,  en la película Magnolia de Paul Thomas Anderson.

     En la producción de Anderson aparecen muchas historias contadas en paralelo. Parece que no existe ninguna relación entre los personajes de las diferentes tramas. No obstante, al final de la película el espectador se da cuenta de que los une mucho más de lo que podría sospechar al principio. Los caminos de algunos se cruzan mientras que otros protagonistas, sin llegar a conocerse, comparten las mismas preocupaciones, como la enfermedad, la muerte o el sentimiento de culpabilidad. La estructura de Magnolia se caracteriza por las transiciones constantes entre las diferentes escenas. Muchas veces, la música presente en una escena se prolonga a la otra, provocando así una disonancia. Además, a veces, la voz del protagonista de una escena aparece en la secuencia relacionada con otro personaje, confundiendoy desorientando al espectador. Junto a estos rasgos, cabe destacar el juego de la intertextualidad, representadopor algunos momentos en los que el espectador lo único que ve es el pronóstico del tiempo. Asimismo, existen elementos que unen a los diversos personajes, como el concurso televisivo, donde unos son protagonistas (el presentador, el niño prodigio) y otros espectadores (la mujer del presentador, su hija Claudia). Se puede decir que la película de Anderson carece de clausura. Realmente no se cierra ninguna de las historias contadas. El espectador se queda con muchas dudas y suposiciones que no puede confirmar de ninguna forma.

     Los detectives salvajes de Roberto Bolaño también destacan por su estructura, pero esta resulta mucho más compleja y ambigua que la de Magnolia. Se puede hablar de las múltiples estrategias narrativas visibles a lo largo de toda la obra.

     Puede observarse anacronía, ya que la desarticulación de las relaciones temporales es evidente. Por un lado, el diario de García Madero que corresponde a la primera y a la tercera parte de la novela está desconectado temporalmente de los testimonios de la segunda parte. Procede del año 1975, mientras que los relatos pertenecientes  a la segunda parte llegan hasta el 1996.  Por otro lado,  dentro de los testimonios, el relato de Amadeo Salvatierra está totalmente desarticulado. Mientras que las otras reflexiones avanzan siguiendo el orden cronológico, este, aunque aparece repetidas veces en la segunda parte, siempre se refiere al mismo hecho: la conversación con Ulises Lima y Arturo Belano sobre Cesárea Tinajero. De esta forma, los testimonios del 1976 se mezclan con los del 77, 78, 79, 83, 89, 90 etc. Incluso después de la última intervención datada de 1996, el testimonio que cierra la segunda parte es el mismo que la abría- el de Amadeo.

     Junto a las alteraciones temporales, se notan variaciones en el orden de contar la historia. En este caso, también se puede hablar de dos niveles de cambios: los que afectan al diario y los que se observan dentro de los testimonios. La intervención de García Madero queda suspensa y se retoma en la última parte. Se podría decir que la parte de los testimonios, la más extensa del libro, está intercalada en el diario de Madero dividiéndolo en dos segmentos. Asimismo, dentro de la parte de los testimonios, aunque un personaje intervenga más de una vez, sus reflexiones están alejadas en el tiempo, por lo tanto nunca se relatan de forma continua. De esta manera, se ve claramente la coexistencia de varias historias en paralelo. La consecuencia de la apertura de tantas líneas narrativas es lo que podríamos llamar una historia infinita. Cada personaje podría seguir con sus testimonios, aportando más información. Además, la estructura de la obra permitiría la introducción de testigos nuevos. Con este rasgo se relaciona otro, la ausencia de clausura narrativa.El lector desconoce tanto el final de la historia de Ulises y Arturo, como el de los otros personajes.

     Otra cuestión interesante la constituyen la voz y la focalización utilizadas en la obra. Siempre se tiene un narrador homodiegético y este es uno de los protagonistas, presente en los sucesos que relata. La focalización es interna, variable y múltiple, en ningún momento aparece la focalización cero. Entre la primera y la segunda parte de la obra el lector asiste a un cambio muy brusco de la focalización. Mientras que en la primera siempre se focaliza desde la mirada de García Madero, en la segunda sigue siendo interna, pero cambia con cada testimonio, hasta llegar al último capítulo, donde otra vez se focaliza desde la perspectiva del joven visceralista.

     La gran diversidad de puntos de vista desde los cuales se cuentan los acontecimientos provoca elconflicto entre las tramas. La pluralidad de voces es algo presente a lo largo de toda la obra, por lo que se la puede considerar una novela polifónica. La lógica antiautoritaria o centrífuga es una de sus características principales. No aparece una voz única principal que subordine a las demás. Los diferentes testimonios entran en conflicto, a veces se contradicen, otras veces se complementan, pero nunca uno es más significativo que otro.

     La polifonía es visible también en la heterogeneidad de estilos y registros. Los personajes que dejan sus testimonios tienen diferentes profesiones y pertenecen a estratos sociales distintos. Además, es notable la diversidad de espacios presentes en la obra. Ulises y Arturo viajen por Latinoamérica, Europa, Asia y África, y desde estos lugares hablan los personajes que tienen relación con ellos.

     Otra cuestión polémica de la obra de Bolaño es la naturaleza de los  testimonios. Parecen ser respuestas a las preguntas concretas hechas por un entrevistador desconocido que intenta recopilar todos los hechos. No obstante, atendiendo a la gran cantidad de detalles privados e incluso íntimos, pueden entenderse como unos apuntes de diario. En general, todos los testimonios giran en torno a los personajes de Ulises Lima, Arturo Belano u otros de los visceralistas. No obstante, en un momento dado, aparecen reflexiones teóricas relacionadas con la literatura, que no guardan ninguna relación con la trama general.

     Por último, cabe destacar que a Los detectives salvajes pueden aplicarse las nociones que propone Palau hablando del surgimiento de nuevas formas y categorías en el cine postclásico [1]. Según él, se considera hipernúcleo una acción en la que coinciden todas las tramas. Parece que en la novela de Bolaño resulta imposible hablar del hipernúcleo, ya que se trata de una obra muy compleja con múltiples tramas narrativas que en ningún momento coinciden en un solo punto. Sin embargo, se pueden observar varios subhipernúcleos, es decir secuencias que reúnen dos o más líneas narrativas. También aparecen catálisis pronucleares, acciones que siendo catálisis en una trama, en otra se convierten en núcleo. El duelo entre Belano y Echavarne es una catálisis pronuclear, en el relato de Susana Puig funciona solo como un elemento segundario, que en los testimonios de Jaume Planells y Guillem Piña se convertirá en nuclear. Este suceso, como reúne varias líneas narrativas, constituye a la vez un subhipernúcleo. La estancia de Ulises en París, en la que se centran, entre otros, los testimonios de  Simone Darrieux, Hipólito Garcés, Roberto Rosas o Felipe Müller puede ser considerada otro subhipérnucleo, igual que el conflicto entre Lupe y Alberto.

     Los recursos estructurales mencionados, visibles a lo largo de toda la obra, generan la desorientación y la confusión del lector, pues no entiende las anacronías que se producen después de la primera parte, y muchas veces le resulta difícil seguir el gran número de testimonios. La focalización tampoco le ayuda debido a que, como ya se ha mencionado, en ningún momento del libro aparece un narrador omnisciente, por lo tanto, en realidad, nunca se aclaran las dudas. La focalización interna se caracteriza por su gran subjetividad y lo incompleta que resulta la información. Paradójicamente, no aparece ningún testimonio de los protagonistas. Nunca se focaliza desde la perspectiva de Ulises y Arturo. El lector no sabe qué piensan y sienten, lo único que le llega es la opinión que tienen los demás sobre lo ocurrido a los protagonistas y, de esta forma, el conocimiento no puede ser completo.Este tipo de focalización influye notablemente en la caracterización de los personajes. Por un lado, la presencia de las múltiples voces permite que la descripción esté más completa. No obstante, por otro lado, como ya se ha demostrado, la visión aportada siempre es fragmentaria. Resulta imposible completarla. Muchas veces los diferentes juicios aparecen contrapuestos. La opinión de Alfonso Pérez Camaraga sobre los visceralistas, no tiene nada que ver con la que propone Rafael Barrios. Mientras que el primero habla de Ulises y Arturo como simples vendedores de droga, su amigo los define de la siguientemanera:  ¿Ustedes han visto Easy Ryder? Sí, la película de Dennis Hooper, Peter  Fonda y Jack Nicholson. Más o menos así éramos nosotros entonces.Pero sobre todo más o menos así eran Ulises Lima y Arturo Belano antes de que   se marcharan a Europa. Como Dennis Hooper y su reflejo: dos sombras llenas de energía y velocidad.[2]

En este tipo de estructura el lector tiene que ser activo y colaborativo. Va recogiendo diversos datos para crear la imagen de los protagonistas y cuando estos son contradictorios,  es el propio lector quien decide por el cual optar.  

     Se puede observar que la propia organización de la novela parece ya significativa y las decisiones formales tomadas por Bolaño no son nada casuales. Umberto Eco considera que la estructura de una obra literaria es una muestra de cómo la sociedad experimenta todo lo que la rodea. Podríamos establecer un paralelismo, por un lado,  entre la estructura de la obra y la organización de la sociedad actual y, por el otro, entre la situación del lector y la posición del ser humano en la realidad.

      Analizando los diferentes elementos de la estructura, llama la atención el gran número de testimonios. Se le transmite al lector muchísima información que no es capaz de asimilar, los relatos se contradicen y a veces no tienen mucha lógica dentro del conjunto de la obra. Esto refleja el bombardeo de mensajes de diversa índole al cual está condenado el ser humano hoy en día. No puede entender todo lo que le llega, muy poco de lo que se entera le impacta y le transforma. Asimismo, el desorden estructural refleja el caos en el que está sumergida la sociedad contemporánea. La focalización interna con todas las contradicciones que conlleva, no permite tener unas ideas claras sobre los hechos. Esta situación se puede observar también en el mundo actual, donde nunca al sujeto se le proporciona toda la información. Parece que existe un interés por no dejar al individuo acceder a la visión completa de los acontecimientos. Es él quien ha de recoger todos los datos posibles, conciliarlos y sacar conclusiones. Realmente, una vez acabada la novela el lector se queda con muchas dudas, igual que la sociedad actual sigue sin solucionar los misterios del pasado.

     Por lo tanto, a modo de conclusión,  se puede considerar que la estructura de Los detectives salvajes es una metáfora epistemológica del conocimiento del mundo fragmentario e incompleto. Muestra que, hoy en día, el ser humano vive en la era de la información pero no del conocimiento. Además, la multiplicidad de voces en la novela se relaciona con el propósito de descentralizar el universo ideológico, señalando que en la actualidad no existen valores universales. Frente a esta situación el sujeto se ve obligado a cambiar de actitud respecto a la realidad que lo rodea, de la misma manera que el lector al enfrentarse con la novela de Bolaño ha tenido que modificar la forma tradicional de entender y analizar una obra literaria.


[1] PALAO ERRANDO, José Antonio (2008): Hiperencuadre/Hiperrelato: Apuntes para una narratologia del film postclásico, Revista Comunicación, Nº10, Vol.1, PP.94-114.

[2] Roberto Bolaño, Los detectives salvajes Barcelona, Anagrama, 2011, pág.321

 

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